Joaquín, un joven de 24 años, realiza un viaje de verano. En el cuarto de hotel donde se ha instalado encuentra un diario que lo llevará a sentir el deseo, el dolor y la tristeza de una mujer a la que no conoce, pero que deseará como a ninguna.
Rafa de María es un perdedor de tiempo completo: su aspiración de ser cineasta se topa con jurados intolerantes, caseras fanáticas de la música tropical y una falta de talento abrumadora.
Ahora está dispuesto a hacer lo que sea por filmar El acto sublime.
Parte del crew del corto Me gusta el silencio, operan la cámara montada sobre un dolly. La filmación de un plano en movimiento, aunque sea pequeño, requiere de mucho tiempo para su preparación.